L
as circunstancias límites, pueden apagar las
candilejas del escenario de nuestra vida por unos
minutos, horas, días, meses o años. Depende de
nosotros, de nuestra voluntad de saber alejar
descargas emocionales negativas, para evitar las
llamadas crisis de pánico.
Estas crisis, según el Dr. Rojas Marcos, son
consecuencia de algún hecho que nos haya
producido gran impacto como por ejemplo el
ataque terrorista del 11-S en EEUU, o el 11-M
en Madrid. Pero no solamente hay que ceñirse a
estos hechos dramáticos, sino que pueden ser
consecuencia de situaciones aparentemente
banales para la mayoría de nosotros, que
desembocarán más tarde en circunstancias
límites para el que lo sufre.
Esto viene al hilo, de mi entrada en un bar a
tomar un refresco, donde sonaba una canción de
Atahualpa Yupanqui, canción que ya conocía y
cuyo disco conseguí que me dedicara en uno de
sus recitales en París. La verdad de sus palabras
las he mantenido siempre en la memoria.
“Si yo le pregunto al mundo,
el mundo me ha de engañar.
Cada cual cree que no cambia
y que cambian los demás…”
Somos dados a comentar los cambios, el
envejecimiento físico o psíquico de alguien que
está cerca. Unas veces por cotilleo cuando no
por lengua viperina, otras a modo de
autodefensa, otras porque te ves reflejado
en algo que rechazas, como es el paso
de los años, la pérdida de
protagonismo en la empresa o
lugar de trabajo donde has
destacado, la difuminación
del “ego”, que se mantuvo
años en estado de obesidad
mórbida, debido a los
triunfos conseguidos
en tiempos
anteriores. Pero lo
que está claro, es
que nos resulta
difícil admitir que
todos cambiamos, que los cabellos con canas, la
artrosis, la lentitud motora, la pérdida de
memoria, no es cosa de otros, sino que es la
misma que soportamos o soportaremos el resto
de los mortales en mayor o menor grado con el
paso de los años. Y pobre del que no llegue a ese
punto, porque según la opinión de mis amigos
médicos, es porque estás muerto.
Si nos sentásemos para realizar lo que
científicamente hemos hecho tantas veces, “la
tormenta de ideas” o “
brain storming
”, surgirían
las preguntas, a esa persona que te critica.
¿Quién ha cambiado más tú o yo? ¿Quién ha
puesto más en este proyecto en común como es
la amistad, el trabajo, el amor? ¿Quién se ha
cansado antes, de continuarlo o intentarlo de
nuevo? ¿Estamos contentos con lo que hacemos
o decimos? ¿Nos preocupa la persona que
tenemos cerca, sus necesidades, sus problemas,
sus alegrías, sus miserias? Esto es fácil
olvidarlo, por las prisas de nuestras vidas, por el
egoísmo imperante, porque muchos olvidan que
la palabra “solidaridad” no tiene que ver con la
política, para ejercerla correctamente.
¿Qué circunstancias nos han rodeado a cada uno
de nosotros a lo largo de la vida para llegar a
situaciones límites? ¿Cuántas candilejas hemos
apagado? Desgraciadamente hay personas
incapaces de afrontar una tormenta de ideas o un
repaso anual de tus luces y tus sombras, tan solo
por cobardía. Es conveniente hacerse un análisis
de sangre, eso sí, - lo que llamamos analítica- y
placa de tórax y electrocardiograma y que sé yo
cuantas pruebas más para
chequear el cuerpo. La
analítica de la Vida no se
realiza con la misma
frecuencia, y debería ser
rutinaria cada cierto
tiempo para ver
cómo están
nuestros
parámetros
psicológicos y morales.
Di un sorbo a mi refresco
mientras seguía analizando las
palabras de la canción
P
de Rebotica
LIEGOS
23
LOS CAMINOS COLATERALES DEL CORAZÓN
Aurora Sánchez Sousa
Circunstancias
límites
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