Revista Farmacéuticos - Nº 128 - Enero-Marzo 2017 - page 18

Su nombre es Francisco,
pero los amigos le
llaman Javier. Francisco
Javier López Iglesias, 63
años, bien vividos y
memorizados, los ojos
del color del cielo de Madrid y la mirada del “ser gallego”. Filósofo, periodista, poeta,
ex jugador de rugby y, hasta hace bien poco, un extremo derecho de los de la escuela
de Amancio Amaro Varela. A días, se sabe un navegante experto, dejándose llevar por
el viento, sin perder el rumbo. A noches, se siente un polizón insomne, escondido en
la gran bodega de su biblioteca trasatlántica. Disfruta contando historias
(“sucedidos”) como si fueran poemas escritos para abajo, escritos para el lado, por el
placer de seducir a sus interlocutores, de provocarlos, de sorprenderlos con su
memoria oceánica. Sobre todo vive la aventura de la vida sin el silencioso miedo al
naufragio en este misterioso mar de “azar, destino y carácter”. Sin apenas darse
cuenta, se le han ido retorciendo las manos como raíces de tanto escribir, se le ha ido
haciendo cuero la piel, pero el tuétano de su corazón se ha ido sustanciando cada vez
más mientras conjugaba el verbo
amor
junto a Paloma, su mujer.
J
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Pliegos de Rebotica
´2017
J a v i e r, tú eres un bidoctorado: en ciencias
de la información y en filosofía y letras.
¿Cómo se conjugan filosofía y periodismo
en este tiempo de la posverdad?
–Así, a bote pronto, cabe decir que ambas disciplinas,
absolutamente indispensables en una sociedad en la
que la verdad se contemple como valor esencial, pa-
recen no atravesar su mejor momento. Pero si lo pen-
samos con más sosiego llegaremos a la conclusión de
que su defensa y buen ejercicio son, hoy, en estos tiem-
pos de desazón, más necesarios que nunca.
Durante muchos años fuiste director edito-
rial de las revistas
J a n o
y
Of f a rm
. ¿Qué im-
presión te causa ver a dos revistas clave en
el desarrollo del humanismo médico y far-
macéutico en España reducidas a ceniza?
–Pensar en lo sucedido me entristece. Sobre todo por-
que ni en uno ni en otro caso, su desaparición estu-
vo justificada por razones lógicas. Primaron los argu-
mentos de quienes nunca supieron o quisieron ver la
importancia de ambas cabeceras. Lamentable.
Crítico literario, crí-
tico de cine, entre-
v i s t ado r, columnis-
ta, report e ro a pie
de ca l l e , d i r ec t o r,
g e s t o r d e e q u i -
pos…, ¿Con qué fa-
ce t a de t u amp l i a
actividad profesional te sientes más cómo-
do y con cuál disfrutas más?
–Me es imposible quedarme con una sola actividad.
Cada una de las facetas mencionadas me ha propor-
cionado, y sigue haciéndolo, muchas alegrías. Tengo la
enorme suerte de trabajar en lo que me apasiona, y
eso que hay momentos en que no todo es un mar de
rosas. La verdad es que cada día voy al trabajo con ilu-
sión y ganas. Me siento muy afortunado.
Quien te conoce, dice que tienes una memo-
ria oceánica. Haz un esfuerzo y recuerda
cuál fue tu libro favorito de niño… ¿Y de ju-
ventud?... ¿Y en tu etapa de madurez?
–En mi familia siempre hubo buenos lectores, mi ma-
dre era una lectora extraordinaria, y muchos libros.
Desde muy pequeños nos leían y, entre aquellas lec-
turas recuerdo, y no soy nada original,
El Principito
como un descubrimiento muy temprano. Algo más
tarde vinieron las aventuras de
Guillermo el Travieso
y después, con trece o catorce años, me impactó
Los
hijos muertos
, de Ana María Matute. Ya maduro re-
cuerdo, por citar tres deslumbramientos, la lectura
de
En el camino
, de Ke-
rouac,
El perseguidor
, de
Cortázar y, claro!
Cien
años de soledad
, de Gar-
cía Márquez.
¿Qué libro tienes en
e s t e momen t o sob r e
José González Núñez
HABLANDO ENTRE AMIGOS
HOY CON...
Tengo la enorme suerte de trabajar en
lo que me apasiona, y eso que hay
momentos en que no todo es un mar
de rosas.
Francisco Javier
López Iglesias
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