Revista Farmacéuticos - Nº 125 - Abril-Junio 2016 - page 22

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urante la expansión de su
imperio, los incas
encontraron en la región
antes llamada Charazani
(actualmente provincia
Bautista Saavedra del departamento de
La Paz) hombres diestros en medicina,
astrología, magia y ocultismo: los
Kallawayas -nombre que en quechua
quiere decir “hombre que anda
cargando al hombro su saco con
hierbas, raíces, pomadas y ungüentos
medicinales”- eran herbolarios
itinerantes que en su afán de prodigar su “ciencia”
organizaban su comercio con medicamentos en sus
puestos de venta o Jampicatus, que pueden
considerarse como las primeras boticas.
A pesar de las creencias dominantes sobre las causas
de las enfermedades y los sistemas de curación, los
pueblos del Alto y Bajo Perú, antes de la Colonia,
defendieron su salud por todos los medios a su
alcance y con energía y establecieron normas y
conceptos realmente admirables.
La colonización provocó muchos cambios en América.
El conocimiento andino, sus paradigmas filosóficos,
científicos, culturales convergieron sobre el
conocimiento y los valores culturales que trasladaron
los conquistadores españoles a estas tierras.
En un principio, el médico era al mismo tiempo
farmacéutico o simple proveedor de las drogas. Poco a
poco, fue independizándose y haciéndose presente el
farmacéutico, más propiamente el “boticario”, ya que
la aparición del verdadero
farmacéutico corresponde a la época
republicana. Más tarde, ya no se
permitía a un solo hombre ocuparse
de ambas cosas a la vez, de la atención
de enfermos y de la botica. Se declaró
la incompatibilidad.
Las boticas eran centros de reunión
permanente para los vecinos
eminentes de la villa.A falta de clubes,
bares, hoteles u otros lugares de
semejante índole, todavía
desconocidos en aquellos tiempos, ellas constituían el
punto preferido para la cita de desocupados. En ellas
se recogía noticias, y se organizaba rebeliones contra
las autoridades.Y en ellas se podía encontrar también
toda la gama de artículos de primera necesidad, en
abigarrada y pintoresca hermandad.Artículos de
tocador, mistelas y aguas gaseosas, variados dulces,
jabones de olor, etc. Desde entonces quedó en la
conversación popular la frase “de todo, como en
botica”. Pero por encima de todo esto, al noticioso y
locuaz informador y diestro comentador del
momento político y de la vida y milagros de los
vecinos.
La práctica oficinal en las boticas, obligación que se
mantuvo hasta 1930 y continuó como costumbre
hasta los años 50, de suma importancia dentro de la
historia de la farmacia, significó un implante del
germen de la cultura europea, el cual empieza a
sustentar la profesión de las ciencias farmacéuticas. Esa
ciencia implantada trató de fusionar el remedio casero
indígena con la tecnología extranjera.
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Pliegos de Rebotica
´2016
La farmacia en Bolivia
Breve reseña histórica
Hebbe Isabel Campero Carrasco
logo Botica Boliviana de Sucre
Julio Carrasco en Botica Boliviana de Sucre
(primer local).
Julio Carrasco en Botica del Hospital
Santa Bárbara de Sucre
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