Revista Farmacéuticos - Nº 121 - Abril-Junio 2015 - page 39

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a Feria de San Isidro, en la que durante 31 días
Madrid se convertirá en el centro de la Tauro-
maquia a nivel mundial, no pudo tener mejor
comienzo. Tras la preferia de la Comunidad en
la que, como ya es tradicional, el día 2 de ma-
yo se celebró la Corrida goyesca, con toros de la ma-
drileña ganadería de Montealto, bien presentados, encas-
tados, nobles, con codicia y clase, que dieron buen juego
al ser lidiados por los diestros; Morenito de Aranda, Án-
gel Teruel y López Simón.
Ángel Teruel resultó cogido en su primer toro pasan-
do a la enfermería. A Morenito de Aranda y López Si-
món les fueron concedidas, a cada uno de ellos, dos ore-
jas que premiaban su entrega, permitiéndoles su salida
por la puerta Grande, aunque solo pudo hacerlo More-
nito de Aranda ya que “el de Barajas”, López Simón, hu-
bo de entrar en la enfermería, tras haber sido cogido de
modo aparatoso por el tercero de la tarde, Durmiente,
colorao de 533Kg. En esta modélica dependencia, el Án-
gel de la Guardia de lasVentas en días de festejo, el Doc-
tor Máximo García Padrós, alivió el dolor de los dos
maestros y curó sus heridas para, posteriormente, ser
trasladados al Hospital de San Francisco de Asís. Desde
aquí mi admiración y gratitud al Dr. García Padrós al cual
¡deben la vida tantos toreros!
El viernes 8 de mayo se iniciaba el ciclo Isidril. En el
cartel se anunciaban toros de
El Cortijillo
para ser lidia-
dos por los diestros: Joselito Adame, Pepe Moral y Juan
del Álamo. El ambiente en los entornos de lasVentas era
extraordinario. Un ir y venir de animosos aficionados,
encuentros, saludos, y comentarios de los aciertos y des-
aciertos, en el papel, de la programación de esta tradi-
cional Feria, idea del empresario don Livinio Stuyck que,
en 1947, decidió unir en un solo ciclo las corridas del
mes de mayo, coincidiendo su inicio con el día 15 festi-
vidad del patrón de Madrid, San Isidro.
Minutos antes del comienzo del festejo, como un es-
pectador más, se sentaba no en el Palco Real sino en la
barrera del 10 el Rey Felipe
VI, acompañado del Maestro
Dávila Miura, entre otras per-
sonas. Los tres espadas brin-
daron su primer toro a su
Majestad, pero el mexicano
Joselito Adame ha sido el pri-
mer matador que brinda un
toro al Rey Felipe VI.
La presencia de Su Majes-
tad, en las Ventas, no solo le
honra sino que supone un
gran apoyo para la Fiesta de
los Toros, especialmente en
momentos difíciles como los que estamos atravesando,
además es especialmente significativo que el día elegido
fuera el del inicio de la Feria más importante del mun-
do y no el de una corrida de las, mal llamadas, de ex-
pectación.Yo que, como miembro del Consejo de Admi-
nistración del Centro de Asuntos Taurinos de la
Comunidad de Madrid, tuve el privilegio de saludarle, al
finalizar el festejo, doy fe de que a S. M. se le veía satis-
fecho.
Se dice que al Rey, ni a la Reina, les gustan los toros,
mi respeto por ello, pero no es menos cierto que no se
han prodigado en demasía en las Ventas pero sí, siendo
Príncipes de Asturias, han asistido a alguna Corrida de
Toros, por ello es más plausible la actitud del Monarca,
Rey de todos los españoles, que, como muchos de sus
predecesores de las dinastías Austria y Borbones, aun no
gustándoles la Fiesta de los Toros, supieron agradar a sus
ciudadanos.
Conviene recordar que Los Austrias fueron, en líne-
as generales, más partidarios de la Fiesta que los Borbo-
nes, cuya actitud influenciada, tal vez, por las corrientes
ilustradas europeas, conllevó la retirada de los nobles del
toreo a caballo y, en consecuencia, una lógica evolución
del espectáculo con el predominio del toreo a pie. So-
bre lo antedicho es aconsejable leer las obras del Pro-
fesor Gonzalo Santonja, erudito, ameno y gran amante
de la Tauromaquia, que en su último y espléndido libro:
La justicia del Rey .Felipe II y el Consejo Real a favor de los
toros
, 2 ed. aumentada, editado por Cálamo. Palencia
2014., pone de manifiesto que al “Rey Prudente” no so-
lo le gustaban los toros sino que, en contra de lo que
con excesiva frecuencia se ha dicho, era un defensor de
la Tauromaquia.
Sin embargo al primer Borbón, Felipe V, no le gusta-
ban los toros y prohibió las corridas, pero al comprobar
lo impopular de su medida volvió a autorizarlas, en 1725,
como consecuencia de su segunda exaltación al trono.
FernandoVI supo aceptar el relevo de su progenitor,
y aunque tampoco era aficio-
nado a la Fiesta la mantuvo y
la permitió, eso sí introducien-
do nuevas limitaciones, lo que
no fue impedimento para que
mandase construir la plaza de
toros próxima a la puerta de
Alcalá, que financió de su pro-
pio peculio, con asientos para
mayor comodidad de sus súb-
ditos.
Otro ejemplo; La infanta Isa-
bel “La Chata”, como su padre
Fernando VII, era gran amante
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ROSA BASANTE POL
Pliegos de Rebotica
´2015
DESDE EL CALLEJON
La Feria de
San Isidro
centro de la
Tauromaquia
a nivel mundial
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