Revista Farmacéuticos - Nº 121 - Abril-Junio 2015 - page 49

falta de experiencia,
Cuando un hombre ama a
una mujer hace cualquier
cosa por ella, excepto
seguirla amando.
En
Europa, los Beatles, los
Rolling y nuestros
Brincos encabezaban los
éxitos entre la juventud.
Sledge tenía veintiséis
años y ninguna
experiencia en la naciente
industria discográfica.
Aprendió demasiado
tarde el diamante en
bruto que había creado.
Para asegurar su
publicación, acudió a dos
arreglistas para registrar
su canción. Ambos, de raza curiosamente blanca,
se hicieron de oro, como también el sello
Atlantic que lo lanzó al estrellato y a la fama.
Sledge nunca se quejó en demasía, porque a él lo
que le gustaba realmente era cantar. Dice la
leyenda que fue un paciente ingresado quién le
escuchó por vez primera en los pasillos del
hospital, trasladando camillas, sábanas y
enfermos, limpiando suelos y quirófanos,
transportando jeringas y fármacos a las distintas
plantas del centro sanitario mientras ese hombre
amaba desaforada y tenazmente a esa mujer que
reunía todos los encantos generados por la
madre Naturaleza.
El salto a la gran pantalla
No es frecuente que el título de una canción se
convierta también en un bombazo
cinematográfico. Se han dado algunos casos, pero
no es fácil que el séptimo arte se acople a una
frase determinada por una melodía.
Sin embargo, la canción de Percy Sledge volvió
a asaltar las listas de superventas en 1994, casi
treinta años después de su estreno y de la mano
e imágenes de Meg Ryan y Andy García, entonces
en la cresta de la interpretación, con una cruda
historia de alcoholismos y desintoxicaciones. El
antecedente de este film,
Días de vino y rosas
, nos
había traído la triste decadencia de una estable y
clásica pareja norteamericana representada por
Jack Lemmon y una espléndida Lee Remick que
se dejan llevar por el precipicio del consumo de
licores y copas sin control alguno.
En 1962, la melodía con el mismo título
compuesta por Henry Mancini para acompañar
las escenas más oscuras de la trama, obtuvo el
oscar a la mejor canción. Fue la única estatuilla
de esta película dirigida por Blake Edwards con
solvencia para narrar un melodrama escondido
en demasiados domicilios
anónimos de una
sociedad occidental rica,
despreocupada y escasa
de incentivos morales. La
película llegaba a la
ceremonia cargada de
posibilidades, pero los
grandes triunfadores de
aquella gala del 62 fueron
Lawrence de Arabia
, con 7
oscars, y el inolvidable
Gregory Peck en el papel
de Atticus Finch en
Matar
a un Ruiseñor
.
Es muy posible que la
nueva versión del 94 no
alcanzara la calidad y el
dramatismo de
Días de
vino y rosas
pero obtuvo, de la mano de la
melancólica canción de Sledge unos números y
taquillas nada despreciables.
Las claves del amor
El amor es, sin duda, el asunto que más literatura
ha generado. También la música ligera le ha
nutrido con baladas y boleros donde los besos y
la cercanía del baile son algo más o con
desenfrenadas muestras de ardor transmitidas a
través del rock o el pop sin inhibiciones.
Cuando un hombre ama a una mujer el mundo
parece detenerse en torno a él.Todo pasa a
segundo plano y se pierde la noción de casi todo.
No es posible que sólo la simple atracción sexual,
la producción desordenada de hormonas o el
entusiasmo por la estética femenina provoquen
tales reacciones. Algo de eso quiso explicarnos
Percy en poco más de cuatro minutos y lo hizo
con tal sinceridad que se ganó muchos corazones
y muchos menos dólares de los que merecía…
aunque nunca se quejó por ello.
En el fondo, a este eterno joven negro de
Alabama, lo que le gustaba era cantar en
pequeños recintos donde un respetuoso público
llegaba a sentirse cómplice de su enamorada
desventura. Lo consiguió con creces y durante
casi medio siglo –
Cuando un hombre ama a una
mujer
cumplirá cincuenta años el verano del
2016
– su voz se ha escuchado en cualquier sala
de baile cuando tocaba poner lento para animar
a las parejas menos decididas.
Como bien ha señalado Jose Mª Pérez, Peridis,
en su excelente novela
Esperando al Rey
: El amor
siempre es imprudente. Asalta las almenas,
derriba los muros que se interponen y construye
puentes en los ríos que separan a los amantes.
También así podríamos explicarnos lo que
acontece
When a man loves a woman
.
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Pliegos de Rebotica
´2015
SOLES DE MEDIANOCHE
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