Revista Pliegos de Rebotica - Nº 126 julio/septiembre 2016 - page 45

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José Félix Olalla
Pliegos de Rebotica
´2016
LIBROS
Cuaderno de vacaciones
Luís Alberto de Cuenca
Editorial Visor
Madrid 2015
138 páginas
E
n 1979 Cátedra publicó una notable
antología de “Joven poesía española” y
en ella Luis Alberto de Cuenca, en la
página de presentación de su poética, decía
que él continuaría siendo un marginado
mientras le siguieran fascinando los nombres
propios. Han pasado muchos años y Luís
Alberto entroniza los nombres que están en
el origen de las literaturas y, filólogo al fin,
disfruta con el sentido profundo que late en
todas ellas.
Ocurre que a esa línea cultural que ya estaba en
el arranque de su obra se han ido añadiendo
nuevos materiales: la pasión por el cine, por la
pintura, por el comic y una síntesis lúcida que
puede verse en este cuaderno de vacaciones,
escrito por un hombre que vino al mundo a
recordar y a perseguir con todas sus capacidades
la fuente primordial, ubicada no muy lejos de las
llanuras que suenan en la conciencia.
Cuaderno de vacaciones es un libro escrito en
verano. Más precisamente podríamos decir que
fue escrito a lo largo de algunos veranos a partir
de 2009 y por eso lo que le da unidad es la
ausencia de preocupaciones laborales que
produce un espejismo de libertad y de fiesta.
Dividido en ocho capítulos aquí nos encontramos
con los grandes temas que ocupan al poeta.
Como en Borges, todas las cosas que una vez
estuvieron revierten como olas sobre la playa,
ordenadas por los años y por los temas.
Todas las cosas; quizá la enumeración sea la única
forma autentica de poesía. Las mixtificaciones
llegaron más tarde cuando el escritor descubrió
los artificios. Ahora el poeta moderno los
disimula. En el poema titulado
Me acuerdo de
se
alcanza la emoción con una sencillez que se
rubrica en un brillante final y en
La otra noche
después de la movida
, la naturalidad se consigue
con una técnica bien diferente utilizada para
rememorar los años en que Madrid perdió su
casticismo.
No hay en la poesía
de Luís Alberto de
Cuenca el agudo
distanciamiento que se
observa, llegando a
parecer un requisito,
en los poetas de su
generación. Hay
naturalmente
elementos
distanciadores, humor
e ironía por ejemplo, y
especialmente los
recursos narrativos de
la tercera persona
pero el poeta
permanece detrás, visible para el lector, sujetando
las riendas de su metro.
Se añade que Cuenca gusta de la
línea clara
. Así lo
afirma en un poema que no pertenece a este
libro y así lo vemos aquí cuando las aguas, aún las
profundas, permiten distinguir el fondo del cauce.
Concebida la poesía como placer estético, lo
primero es encontrar una línea conductora que
otros puedan seguir con el auxilio eventual de la
cultura.
Podemos leer una composición dedicada a Edgar
Allan Poe en la que se declara la primacía del
texto e incluso su exclusividad. Larga vida al
psicópata de Boston, excelente escritor que
ignoraba la presencia del otro. Es un poema por
supuesto, se trata de literatura.
El sueño es otro de los materiales de estos
cuadernos, salpicados aquí y allá por dinosaurios
que se transforman y por chicas ornitófilas. Su
materia se acomoda bien a los versos y es grata
para añadir a cierta inocencia. Se pretende
recuperar algo que se ha vivido de otra manera,
en un ambiente de magia y en la obsesión de que
algún vestigio debe permanecer.
El libro ha obtenido el premio nacional de poesía.
De esta manera se suma a los muchos
reconocimientos que recibe este escritor
madrileño que con tanto acierto cultiva a la vez
los campos del mundo clásico y
contemporáneo.
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