Revista Pliegos de Rebotica - Nº 142- julio/septiembre 2020

46 Pliegos de Rebotica 2020 Con los ojos bien cerrados Mónica Gabriel y Galán Huerga y Fierro editores Madrid 2020 90 páginas L a trayectoria poética de Mónica Gabriel y Galán se consolida con este libro, tercero de su creación, que sorprende al lector con una imaginación clara y con un discurso personal atrevido en el que la fantasía se pone al servicio de la experiencia afectiva. Mónica toma la decisión de apretar los ojos, cerrarlos sin trampa y contarnos lo que ve entonces desde ese gesto solitario. Cuando parece que los tropos clásicos se han agotado, las imágenes de carácter visionario surgen y nos persiguen sin que seamos capaces de reconocer alguna semejanza lógica entre el plano lingüístico y el plano real. Pero esa semejanza está ahí y es emocional, diría Bousoño, aunque sea irrelevante analizarla, buscarla, para explicarnos el bienestar estético que nos suscita. Se suceden las asociaciones libres que llegan hasta los gatos–jazz de Disney, la soledad de Moustaki, la tierra de Neverland o esa misteriosa corriente que crea el río cuando cruza por la arqueta. Parece que la autora sujeta las bridas de su texto y en cuanto queremos seguirla, las suelta y discurre autónoma y solitaria por su quehacer creativo. Asociaciones libres, sí, y pueden encontrarse también referencias a los clásicos como en el poema Te envidio, Dulcinea e incluso rendiciones de cuentas con el amor humano y con el yo personal . Un poco más adelante, el libro se adelgaza en micro textos que lo llevan al desenlace demasiado pronto, para mi gusto. El irracionalismo de la poesía contemporánea tiene una base psicológica que la escritora sabe reconocer perfectamente y que le permite evitar el absurdo o simplemente el acto fallido. El producto es un libro fresco y brillante, en el que aún late, de otra manera, la emoción que llevó a su obra, en los finales del siglo XIX, el bisabuelo de Mónica, José María Gabriel y Galán. El aire que rompe la niebla Isabel Fernández Bernaldo de Quirós Ediciones Vitruvio Madrid 2020 106 páginas T rascurre en límites pequeños, en fragmentos, en líneas cálidas y a medida que avanza aparece la unidad, un cierto estilo, un contenido intelectual que desemboca en el libro. Una cita de Gerardo Diego nos lo dice mejor: y tu unidad después, luz de mis sueños …pero en la sucesión de temas, junto con el contenido más visual, el lector recibe algunas claves objetivas que se refieren al yo que está detrás, escribiendo: Todo me viene grande excepto la ternura y un hálito de dignidad. Aunque no están tituladas, ni numeradas, las partes del libro son notorias. La primera arranca con una invocación Si desaparezco un tiempo … la segunda está dedicada a la infancia y juventud con recuerdos bien precisos como El canario . La tercera cimenta el libro, le otorga su consistencia principal y las dos últimas ajustan unas cuentas personales con nuevas claves. Aparece la cuestión social en la cuarta y el símbolo del mar en la quinta. En total se trata de 72 poemas cortos, blancos, de buena factura, en los que la autora sabe guiarse para encender al final el pábilo poético a través de la sorpresa, de la emoción o de ambas cosas a la vez. Isabel Fernández fue profesora titular de biología en la Universidad Complutense de Madrid. Desde 2014 ha encadenado cinco poemarios de creciente intensidad. Su libro anterior, La senda hacia lo diáfano estaba dedicado a la naturaleza. Escribe con frecuencia sobre el amor humano, sobre su plenitud y sus contradicciones. Sabe que detrás de los años distraídos, permanece el afecto, los restos de aquellas cartas que se enviaban al apartado de correos número 50 de Mieres. Qué extraño viaje aquel, qué extraño silencio el que nos une . LIBROS

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