Revista Pliegos de Rebotica - Nº 142- julio/septiembre 2020

T T iempos de cercana lejanía compartida por tantos que ya estaban solos. De carencia y abrazos. De amor a las terrazas. De amor en las terrazas. De ira y de reproche. De música unidora y canción alienante. De vivir con los recuerdos, soñar con la esperanza y el miedo atrincherado en un rincón oscuro. De sonrisas tapadas y miradas abiertas. Del corazón que sueña con el abrazo largo y con el tacto libre, el tacto que nos une, nos ata a los amados y que construye puentes como hilos de plata. Son unos tiempos estos de sentirse cercano al que no conociste, que era casi invisible de tan cerca y tan lejos como estaba de ti. De pensarse las cosas. De sopesar amores. De bajarnos los humos. De comprobar que somos pequeños y animosos con un regalo grande que hemos de usar mejor. De sonrisas intuidas. De improvisados muros. De manos con que hablamos un lenguaje de signos cuyo ademán de adiós parece que nos dice: no te vayas ahora, acércate un momento y déjame que sienta la punta de tus dedos. De amores, desamores desatando palabras en espacios cerrados sin tregua ni salida. De libros infumables, amables, salvadores. De libros que mantienen toda la vida cerca. De importantes recuerdos dormidos en cajones que nos traen una cita, un amigo, un encuentro y a momentos felices que ahora necesitas como un don impagable. De aquello que ocultamos detrás del corazón. Película barata de tosco futurismo y calles como aquellas desiertas del far west . Certezas ocultadas que se aceptan ahora porque ya la trinchera de la prisa cayó. Soledades terribles, felices soledades. La soledad sonora de aquel famoso autor. De cielo y de fachada. De puerta sin salida. De música y teléfono que ayudan a vivir. De luces y de sombras y bizcocho reciente que hay ante tu puerta sin que veas a nadie pero una voz lejana anuncia cariñosa: Disfrútalo. Hasta pronto. Espero que estés bien. Tántas cosas mezcladas.Tántos cuerpos aislados.Tánto tiempo perdido. O ganado. ¡A saber! Tánta esperanza rota.Tánta ansiedad atada.Tánta palabra vana engañándonos; sí.Yo sé, estoy segura que de esta saldremos. Mejores o peores, que hay de todo, dicen, en la viña de Dios. Y que a ver si aprendemos –en más de un sentido– de una vez por todas, a ver, mirar de frente, oír lo que hay que oír.Ya sé que esto que digo es una tontería, que no aprendemos nunca, que ahí está la piedra en la que tropezar. Mas dejen que conserve una leve esperanza de que ojalá, quién sabe, quizás, acaso, un día, suceda esto al fin. Porque aún hay quien piensa, analiza y sopesa, y que hay voluntarios y blancos héroes sin alas, con toda el alma henchida de entrega y de ternura, colmada de sentido del deber y el honor. n 3 Margarita Arroyo Pliegos de Rebotica 2020 CARTA DE LA DIRECTORA Tiempos de Tiempos

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